Leo el
muy buen post de mi colega en Etimologías y me pregunto cómo es posible que Rajoy se haya comportado con la falta de valor, con la cobardía (por decirlo con todas las letras) con la que lo hizo ayer, rehuyendo el caminar al lado de personas de la mayor valía y dignidad como Ortega Lara. En lugar de defender a verdaderos luchadores por la libertad como Alcaraz, ahora amenazados por el brazo de la ley socialista después de serlo por el brazo terrorista (si es que en el fondo y después de reuniones nunca aclaradas no son la misma cosa), Rajoy se fue a una punta de la península, a Almería, a hacer de progre e interesarse por un problema grave, sí, la violencia doméstica, que sin embargo no es ni de lejos tan preocupante como en otros países civilizados, que se ha agravado estrictamente por la llegada de tantos inmigrantes desde países por civilizar, y que en realidad ha servido de excusa a feministas radicales para dotar a las mujeres de un excelente instrumento de extorsión a sus maridos durante el proceso de divorcio, destrozándoles la vida a personas perfectamente honorables e inocentes. A esa farsa infame, repugnante se ha querido unir Rajoy, después de montarse en otros carros que, si me disculpáis la vulgaridad de la expresión, le dejan con el culo bien al aire, como la lucha contra el inexistente cambio climático y la extensión del podrido sistema público de educación, ahora con un plan nacional de guarderías a costa del contribuyente. La lista en los próximos meses de presencias injustificables y ausencias ignominiosas será con toda seguridad muy larga. Cuatro años de decepciones no se corrigen en cuatro meses, pero tampoco hace falta echar tanta sal en las heridas de los votantes del PP o simplemente de los españoles de bien, por usar un término al que quizá le sea imposible aspirar después de su ausencia ayer en Madrid.
La cobardía de Rajoy, su pusilaminidad (por usar una palabra ridícula que se le ajusta como un guante precisamente por eso) ha quedado clara una vez más. Si no fuera porque la perspectiva de más Zapatero es aterradora, uno desearía su fracaso más estrepitoso en el 2008 para desalojarle de la cabeza del PP y escoger a un líder (o lideresa) valiente de verdad.