domingo, mayo 11, 2008

Berlusconi se equivoca gravemente con la inmigración

Anteayer alababa a Berlusconi por su estrategia a la hora de llenar su gabinete. Hoy, sin embargo, solamente puedo expresar mi alarma al ver la mano dura (y muy poco inteligente) con la que piensa tratar los problemas que puedan causar los inmigrantes, lo cual es muy diferente al presunto problema de la inmigración. Porque la inmigración en sí NO es un problema. Nunca lo ha sido y nunca lo es. Ahora que soy inmigrante temporal en los EE.UU. y tal vez me convierta en permanente; ahora que vivo en lo que es la sexta economía mundial, es decir, en California, gracias a en gran parte a la inmigración de todo tipo, incluyendo y tal vez empezando por la "ilegal"; ahora que personalmente puedo hablar con mayor conocimiento de causa del asunto, me reafirmo en lo que escribí en el 2006 sobre los errores de la derecha europea a la hora de tratar este asunto. Perdonadme la autocita, pero hoy se me ha hecho especialmente pertinente.

"Se pondrán, sin embargo, tres peros a la afluencia masiva de inmigrantes, tres problemas que la derecha (no digamos la interesadamente ciega izquierda) aborda muy equivocadamente por seguir las reglas de la izquierda.

La primera es la presión que los inmigrantes ponen en el sistema de servicios del Estado, como sanidad, educación, ayuda al acceso a la vivienda, beneficios sociales, etc. Esta presión sobre el Estado hace que haya que regular la inmigración. Gravísimo error. Hay que eliminar el Estado, o al menos (mis queridos minarquistas, no me salten a la yugular) toda la panoplia de la asistencia del falso Estado del bienestar. Por dos motivos: el primero es que es un robo que además conduce a la ruina. Pero el segundo, y más importante, es que elimina la competitividad entre ciertas grupos de trabajadores que pueden entregarse a la complacencia, la improductividad y, aunque no se den cuenta, la pobreza. Eliminar el falso Estado del bienestar sumado a una emigración masiva generaría una olla a presión de competitividad entre los trabajadores que, enfrentados a la competitividad extranjera y la productiva flexibilidad laboral, les obligaría en beneficio propio a aumentar su compromiso con el trabajo, entrar en el mercado laboral y ofrecer su mano de obra a precios más competitivos para beneficio de los empresarios, que podrían prosperar económicamente y generar riqueza que, finalmente, el mercado logra que alcance a todos. Con una receta liberal la inmigración solamente puede hacer a un país más rico al dificultar la supervivencia de estratos osificados. Ya lo dice Virgilio en la prímera Geógica: "Labor omnia vincit”. Todo es trabajo, para a continuar exaltarlo por provocar que se agudice el ingenio.

Pero, dirán, la inmigración supone otro problema: la llegada de criminales, que aumentan las tasas de criminalidad y la necesidad de aumentar las fuerzas policiales, desbordadas. Sí y no. El control de la inmigración no es más que uno de los maquiavélicos instrumentos con los que el Estado aumenta su control sobre la sociedad civil. Es meramente una excusa y una perversa consecuencia del perverso principio de que el Estado ha de tener el monopolio de la violencia. Contra el aumento del crimen que la llegada de inmigrantes criminales podría causar, hay dos respuestas: liberalizar por completo la posesión de armas de fuego, de manera que los ciudadanos tengan acceso a la autodefensa. Y favorecer al máximo a las empresas de seguridad que puedan prestar servicios de protección a sus clientes. Hay varias medidas imprescindibles, económicas y normativas. En primer lugar, y hasta que se termine el robo del Estado, las empresas de seguridad deberían contar con todo tipo de beneficios fiscales, al igual que sus usuarios deberían gozar de exenciones fiscales por adquirirlos. Aunque obviamente al Estado no le interesa tener ciudadanos protegidos, sino atemorizados. Y en segundo lugar, normativas: el Estado no debe en lo más mínimo regular la forma en la que estas empresas de seguridad operen, ya que sus fines no son permitir la máxima eficiencia de éstas, sino mantener al máximo su monopolio de la violencia por más daños que este monopolio cause. De la regulación de estas empresas por parte del Estado nadie debe fiarse, ya que solamente puede actuar de mala fe. Desregulación plena y absoluta, que permita a las empresas contratar a quien quieran, organizar a sus empleados como les parezca y, por supuesto, dotarlos de las armas, de fuego y no, que aseguren la máxima efectividad en el servicio de protección que prestan a sus clientes. Con estas dos medidas (liberalización de la posesión de armas, incentivos a la contratación de seguridad privada) la posible ola de crimen que pudieran causar la llegada de criminales se vería seriamente recortada si no desactivada.

Pero, dirán, los inmigración supone otro problema: la integración de los inmigrantes es difícil y se producen ghettos llenos de opresión y violencia. La respuesta liberal sigue siendo clara y de cajón: asimilación a los principios de la libertad. Cada invidividuo que llega y se cría aquí es un individuo: por ello hay que destruir cualquier noción de derecho colectivo que tengan estas comunidades y cualquier principio en el que puedan apoyarse para enfrentarse a una cultura de la Libertad. Europa es grande gracias a que su historia está basada en la Libertad desde la invención de la democracia en Atenas. El progrerío inmediatamente dirá que de dicha democracia estaban excluidos los esclavos y las mujeres, hablará de la Inquisición, patatín patatán. Chorradas. El derecho al voto en Atenas hay que ensalzarlo como una riqueza que, posteriormente, se distribuiría a aquellos que en principio no pudieran acceder a ella; el Santo Oficio, creado para reprimir herejías, no es más que el máximo monumento posible a la libertad de conciencia que permite el cristianismo, ya que su creación no hace más que destacar el hecho de que en la Europa cristiana hay un continuo proliferar de nuevas ideas religiosas que compiten entre sí en un libre mercado de ideas. La reacción represora no es más que un índice a la acción. Por otra parte, con la eliminación del falso Estado del bienestar se producirá una movilidad social inconcebible en la Europa de hoy, una posibilidad de ascenso social que, al exponer a los individuos inmigrados (o sus descendientes) a los individuos criados en la cultura de la Libertad europea, no hará más que impregnarles con los valores que han hecho grande a Europa.

Así pues las ubres que nutren a la ultraderecha son socialdemócratas: al ofrecer recursos (escasos y obtenidos por medio del robo) a ciertos estratos sociales y obligar a estos a competir por ellos con los inmigrantes, se los enfrenta en lo que solamente puede generar xenofobia y racismo. El crimen y la falta de integración alimentan esa llama provocada por motivos perversamente económicos. Dinamítese el Estado del bienestar, el monopolio estatal de la violencia y cualquier falso derecho que se oponga a la idea europea de Libertad, y la libre llegada de inmigrantes dejará de ser un problema para convertirse en una bendición".

13 Comments:

Blogger rojobilbao said...

La primera es la presión que los inmigrantes ponen en el sistema de servicios del Estado, como sanidad, educación, ayuda al acceso a la vivienda, beneficios sociales, etc. Esta presión sobre el Estado hace que haya que regular la inmigración. Gravísimo error. Hay que eliminar el Estado, o al menos (mis queridos minarquistas, no me salten a la yugular) toda la panoplia de la asistencia del falso Estado del bienestar.

De acuerdo, pero si no dispones del suficiente consenso, y mientras lo vas logrando, ¿qué hacer? ¿Abrir las puertas o intentar cerrarlas?

4:38 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Coincido plenamente contigo. Además creo que es la forma de que los liberales recuperen una bandera que les corresponde, la de la justicia social.
Hay que denunciar un sistema que nos roba en nombre de la solidaridad, y después echa a patadas a los inmigrantes.
Si hay conflicto entre estado del bienestar e inmigración, lo justo y solidario es cargarse el estado del bienestar.
Nasser

4:55 p. m.  
Blogger Manchego said...

Abrir las puertas, mi querido rojobilbao, abrirlas. Cerrándolas sólo se consigue empeorar las condiciones del presente. Ningún país prosperó cerrándose: ni el Paraguay de Francia, ni el Brasil de Vargas, ni la España de Franco.

5:32 p. m.  
Blogger octopusmagnificens said...

Berlusconi va a deportar a miles de gitanos búlgaros y rumanos. Es un compromiso electoral y el pueblo, que evidentemente no quiere a los gitanos, le apoya con fervor. ¿Vosotros sois amigos de los gitanos o qué? ¿Algún país prosperó abriéndose a los gitanos? Me parece gravísimo lo que estáis sugiriendo.

6:17 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

A mi los que me dan medo son los musulmanes: les abrimos las puertas, crecen, se convierten en mayoría y acaban con las libertades.

¿Abrirles las puertas? Estáis locos.

6:59 p. m.  
Blogger piezas said...

Interesante propuesta, quesos. Yo iría más lejos: primero desmontamos el estado y luego incentivamos la seguridad privada. Pero como no tenemos estado que incentive, que se tramiten las ayudas fiscales a las empresas de seguridad a través de Cáritas.

¿Me quieres expicar porqué en el captcha se me obliga a poner, así como te lo cuento-y-te-lo-puedes-de-creer, "athurg"? ¿Te estás quedando conmigo?

8:06 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Hoyga, Piezas, ni se le ocurra a Vd. insinuar que Manchego es un fake.

Que lo conozco...

9:10 p. m.  
Blogger Manchego said...

octopus, no comentaré extensivamente tu empanada mental porque no lo merece, pero no te imaginas lo que me complace cuando se asoma el nazi que lleváis dentro los socialistas. Así se ve mejor lo que sois.

Anónimo 6.59. Si de verdad te dan miedo, aprende a defenderte y dejarás de tener miedo. Además, los beneficios de una sociedad capitalista libre de imposiciones estatales son tan obvios que al instante dejarán de malgastar sus energías exigiendo atenciones especiales y competirán por un pedazo del pastel (que es lo que todos debemos hacer). Los que no lo comprendan, pues tendrán que enfrentarse a gente capaz y con derecho a defender lo suyo.

9:45 p. m.  
Blogger octopusmagnificens said...

Mi desprecio también para ti, Manchego. Tampoco lo merece pero quiero aclarar que no soy socialista. ¡Qué majadería! Mi ideología es patentemente capitalista.

10:14 p. m.  
Blogger Manchego said...

Pues tu entrada "¿vosotros sois amigos de los gitanos?" tiene un tufo a ungido que aplasta.

No, yo no soy amigo de los gitanos, ni de los catalanes, ni de los maricones, no soy amigo de ningún grupo. Yo soy amigo de todos aquellos que quieran prosperar en una sociedad libre regida por intercambios libres sin que nadie merezca trato especial por ser gitano, catalán o maricón. Aunque no lo parezca, no son los colectivos (ni gitanos ni musulmanes como apuntan algunos comentaristas) los que amenazan el desarrollo de la naturaleza y las aspiraciones humanas, sino las ideologías colectivistas.

Las fronteras lo único que aportan son estancamiento, y el que cree en las fronteras cree en algún grado en el colectivismo y el estatismo.

Ser capitalista no es una cosa que sólo se luce en una camiseta. Aquí había uno que le gustaba mucho lucir paquete liberal ante todos y Daniel hizo con él lo mejor que se podía hacer.

11:14 p. m.  
Anonymous Florecilla Silvestre said...

Sinceramente, creo que con un imperio de la ley fuerte los gitanos no son problema de ninguna clase. Aquellos que se comportan bien prosperan y los que no, acaban en el maco o largándose por la cuenta que les trae. El problema no es tal o cual grupo étnico, social o religioso, sino la atmósfera de impunidad que se respira en España desde hace ya muchísimos años.

La inmigración es un arma fantástica que permite a los ciudadanos escoger a los países y obliga a estos a respetar a los primeros. Un gobierno que decida esclavizar a sus ciudadanos buenos y trabajadores para comprar el voto de los otros se arriesga a una desbandada de los primeros con todo lo que ello implica. Por eso, estoy absolutamente a favor de todas las medidas que permitan la movilidad geográfica dentro de la UE así como la independencia fiscal y jurídica de las naciones que la conforman.

Yo se lo he comentado en la red a algún que otro conservador americano: el día en que abran sus fronteras a la UE se acabó el socialismo aquí. Eso sí, pidiendo de antemano conocimiento del inglés, un examen de historia y constitución americana, un contrato, una fianza y los antecedentes penales. Yo me iría a USA aunque cobrara lo mismo sólo por tener la satisfacción de que a la próxima Sandra Palo que violen, le estaré pagando a sus asesinos la silla eléctrica de mis impuestos. Pero los requisitos que piden son draconianos. Y mi modo de ir (visa H1B, como informático que soy) tiene una cuota limitadísima.

11:22 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

12:08 a. m.  
Blogger Manchego said...

Florecilla, estoy casi totalmente de acuerdo en lo que dices menos en un par de cosas:
-La pena de muerte no es sino otro recurso del estado para controlar a la población. El uso de la violencia para defender la propiedad o la integridad de uno mismo o sus familiares es una consecuencia natural del deseo de sobrevivir. Delegarlo en el Estado es una trampa mortal.
-Muchos americanos (sobre todo demócratas) no conocen la constitución, y una prueba de inglés tendría consecuencias fatales para el flujo de fuerza trabajo en áreas como el agro o la computación.

Sobre la H-1B, yo estoy en proceso y cualquier día de estos le llega el I-757 a mi abogado. Mi consejo: intenta llegarte con un J-1 o un L (si eres artista o deportista, intenta un O, pero es difícil). Una vez allí dentro, buscar trabajo es fácil para cualquier persona con talento o conocimientos. ¡Ánimo!

12:56 a. m.  

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