martes, octubre 31, 2006

No en mi casa

Cree el ladrón que todos son de su condición. Parece ser que la tesis del partido demócrata respecto a la Miltary Comissions Act, ley que dará a los ciudadanos estadounidenses la tranquilidad que Zapatero compra con dinero y prebendas es que se trata de un texto electoralista de cara a las elecciones de la próxima semana. Al menos, así dice El País, uy, perdón, el New York Times, boletín oficial de los americanos que quieren parecer europeos.

Hemos visto cómo personas que estudiaron con becas en Estados Unidos estrellaron aviones contra torres de oficinas repletas de trabajadores. Hemos visto cómo teenagers británicos educados en las escuelas públicas atacaban el metro, y cómo inmigrantes ilegales, posiblemente rescatados de la patera por un Guardia Civil, reventaban trenes de cercanías en Madrid. Pero es electoralismo. La Ley que permitirá que los enemigos de la civilización no se aprovechen de ésta para destruirnos se llama electoralismo. Me pregunto quién es el enemigo de verdad, contra quién hay que librar la batalla.
Cómo si no supiéramos quién compone la quinta columna que nos apuñala, quién nos socava desde dentro y se merece por ello aún más nuestro desprecio

Guantánamo. ¿Y el resto de Cuba? A los progres que exhiben El País bajo el brazo los domingos (me pregunto si sabrán leer) no les preocupan los millones de cubanos que llevan décadas sometidos. Qué va. Les preocupan los terroristas. Si un terrorista puede o no leer la Biblia. En qué condiciones se le deja comer e ir al baño. Abu Grahib. La más sucia campaña de desprestigio antiamericano. Los oficiales que humillaron gratuitamente a los detenidos han sido juzgados. Como Saddam Husein. ¿Alguien ha pedido que se juzgue a los terroristas que ponen bombas en mercados en Irak?


Una guerra extraordinaria requiere armasextraordinarios. Y no creo que al terrorismo le vayamos a derrotar preguntando: "Perdóneme, señor Binsabilh, ¿le importaría comentarnos dónde se encuentra Osama bin Laden?. Obviamente no tiene obligación de decirlo, puede hacer una llamada y consultar a su abogado". No, señores, no se trata de eso. Se trata de golpear duro, de decirles a los terroristas que pueden hacer lo que quieran con su locura, fustigarse como los chiíes o hacer el Ramadán todo el puto año. Pueden llevar su lucha contra sus enemigos hasta donde quieran siempre y cuando no pisen mi casa. No van a vulnerar nuestra libertad como ciudadanos, y no vamos a sacrificar esa libertad solamente para que cuatro progres demagogos se vayan más tranquilos a la cama y hablen de los derechos constitucionales mientras los jóvenes caen en Faluya.

1 Comments:

Anonymous Maestro Pertxas said...

¡ALBACETE ANTIFASCISTA SIEMPRE!

2:37 p. m.  

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