miércoles, julio 18, 2007

La alimaña de Borau

No, no, no, matones censores, tiren de la correa a sus abogados y no piensen en meterme una demanda: uno viene a hablar de la alimaña de José Luis Borau, el nuevo presidente de la SGAE, es decir, por supuesto y sin ningún ánimo difamatorio ni injurioso, de la piratería. Esa alimaña de Borau, esa alimaña de la SGAE, esas alimañas de los autores del progrerío, es decir, la piratería y todos nosotros. Ellos los (nos) definen como alimañas y somos por tanto suyas. Porque hablar de la alimaña de Borau es perfectamente legítimo al explicar de quién es la autoría de esa bestia negra de los autores. O más exactamente de lo que esos autores quieren ver como una alimaña. Borau (solo o en compañía de otros) es su autor intelectual. Igual que se habla de la relatividad de Einstein en vez de hablar de la teoría de la relatividad ideada por Einstein es posible hablar de la alimaña de Borau en vez de hablar de la teoría de la copia privada como alimaña ideada por Borau. Exactamente lo mismo. Ese es un "de" de autoría, no de equivalencia. Ni difamatorio ni injurioso ni nada de nada.

Ya lo ven, el mundo está lleno de alimañas. El mundo, claro, de la SGAE y de su nuevo presidente.

Y eso se paga caro. La existencia de la alimaña de Borau hace que se cobre un impuesto ilegal a todos los ciudadanos. La existencia de la alimaña de Borau hace que las industrias privadas que compiten en el mercado de crear verdadera riqueza subvencionen a una industria muerta que todavía patea como un ajusticiado de cuyo semén de ahorcado no sale el hombrecillo mágico de la mandrágora sino el monstruo del canon. La existencia de la alimaña de Borau hace que la SGAE le robe al estado el dinero que nos roba en forma de impuestos. Y qué quieren que les diga, prefiero que ese dinero que me roban, ya que me lo roban, se invierta en la administración de justicia de una manera eficiente para mejorarla en vez de en pagar un canon cada vez que se guarda un caso en un CD; prefiero que en el CSIC y en las universidades públicas (que no deberían existir o al menos estar financiadas en muy mayor grado por la libre empresa privada) los científicos se gasten el dinero en investigar de una manera eficiente en vez de en pagar un canon cada vez que se guardan los resultados de un experimento en un CD, o en un DVD, o en un disco duro externo.

La existencia de la alimaña de Borau hace que todo esto ocurra. Pero es fácil matar a tal alimaña, matar a la alimaña de Borau. Matar esa definición de la piratería parida por un grupo de endiosados con poder para hacerles chantaje a los políticos. Porque montar un "No a la guerra" en unos Goya es, ni más ni menos, lo mismo que partirle las piernas a alguien que no paga antes de mandarlo con los peces; si no quieres que te pase, si no quieres tener un accidente, ya sabes qué has de hacer. Paga. Pronto. Sin rechistar.

Y sin embargo, repito, es muy fácil matar a esa alimaña. Porque no existe. Es puramente imaginaria, tanto o más que el monstruo escondido en el armario. Lo que sí existe es una mentira: que descargar material de Internet sin ánimo de lucro es ilegal. Lo que sí existe es una organización tan dañina como una alimaña de verdad: la de Borau. Acábese con él y con los que lo escogieron y esa alimaña, la de Borau, la piratería, digo, o "piratería", desaparecerá por fin.

Y entonces nos podremos concentrar en terminar con las verdaderas alimañas, no las cínicas falacias de un grupo de parásitos.

2 Comments:

Blogger Jorge Castrillejo said...

Me gustaría intercambiar enlace con tu blog. Si estás de acuerdo mándame un comentario. Un saludo.

1:07 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

POLANCO IS DEAD, MANCHEGO
¿Para cuándo tu columna sobre Jesús?

3:15 p. m.  

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