martes, febrero 13, 2007

Contra el catastrofismo ecofascista

Cada noche el rebaño necesita pienso. El dueño lo sabe, y proporciona con puntualidad la dosis. La semana pasada el rebaño se relamió de lo lindo con el cambio climático, y parece ser que esta semana no toca catastrofismo sino doncellería ofendida. Ofendida porque la policía española trate de obtener información de los terroristas para salvar nuestras vidas. La suya, la mía y la del progre que exclama "por favor" cuando abre El País por las mañanas. Para interrogar terroristas Zapatero no necesita enviar a la policía a Cuba, sólo tiene que abrir su agenda o darle al botón de 'últimas llamadas' de su teléfono.


Ahora, el tema que nos ocupa es otro. El pienso de la semana pasada. El calentamiento global. Supongamos que la Tierra se está calentando. Supongamos que es por culpa de los humanos. Y supongamos finalmente que una acción decidida de toda la humanidad, al estilo de películas como 'Independence Day', lograría evitar el cacareado cambio. En el otro lado de la balanza hay que poner, de entrada, los fuertes costes que tendríamos que acarrear nosotros y nuestros hijos. Y todo, ¿para qué? Para seguir pasando frío en invierno (el de Albacete es duro, se lo garantizo) y evitar las tormentas.


Dios nos dotó de inteligencia, de la capacidad de generar erguidos, del lenguaje, de la mano prensil y de una capacidad de adaptación que permite que personas con características genéticas prácticamente iguales vivan en el Círculo Polar Ártico, en las profundidades del Amazonas o en el desierto de Atacama. El cambio climático, de existir, sería sólo eso, un cambio del clima Estamos adaptados a inviernos duros y veranos sofocantes. Incluso a las dos cosas a la vez. ¿Acaso no podemos adaptarnos a un par de grados más?


Es más, supongamos que no es así. Que hay pueblos o culturas que pierden pujanza por causa del cambio climático. Si lo analizamos desde un punto de vista pragmático, ¿qué aporta a la Humanidad un pueblo incapaz de adaptarse a un entorno cambiante? Nada. ¿Y qué aporta uno que sí lo hace? Todo. Dicen que los dinosaurios se extinguieron por un cambio climático, pero en realidad era una familia de capa caída. Por eso no se pudo adaptar a las circunstancias. No al revés. No nos engañemos, el humano ha de seguir su camino y asumir las consecuencias de lo que hace. No puede ir contra su propia naturaleza porque eso, en realidad, es sólo una garantía de pobreza y retroceso. El mundo es dinámico, y tratar de cobijarnos en un entorno conocido sólo condenará a los más desfavorecidos.


Es más, el cambio climático es, en sí, un estímulo para la economía. Conocida es la teoría de la destrucción creativa. Para que se creen nuevas estructuras y nuevas fuentes de riqueza tienen ser destruidas otras. Es la naturaleza, de los restos de unos nace la vida de otros. El cambio climático, de existir, dará lugar a un nuevo modelo, en el que triunfarán los más fuertes. Y el resultado será bueno para todos.

3 Comments:

Blogger Mariam shall die said...

1. ¿Generar erguidos? Genéreme un erguido!
2. Prénsil lleva tilde: llana acabada en ele.

Y generados estos erguidos, yo estoy completamente a favor del cambio climático como el maestrillo: que se inunden valencia y murcia, se ahoguen rita barberá, zaplana y valcárcel siso (adalides del liberalismo recalificador), y tengamos la playa en Chinchilla.

4:49 p. m.  
Blogger Manchego said...

Como dijo Franklin: muy mal debe ir ud. de argumentos para reprochar mi gramática.

Es lo que tiene ser progre.

9:16 a. m.  
Blogger Mariam shall die said...

Ortografía, señor manchego. No reprocho su gramática, corrijo su ortografía. Y Efectivamente, fíjese si iba mal de argumentos este comentario, que le daba a usted la razón.

Su erguido generador: MSD

11:47 a. m.  

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