miércoles, noviembre 29, 2006

Los minutos perdidos de Borat

Imagínese que va a sacar una película en EEUU metiéndose con todo bicho viviente, hasta que en plena post-producción la productora le dice que hay UN grupo que debe ser respetado y que es necesario editar la película. Reflexione con cuidado y adivine cuál es (elija uno, no haga trampa):

cristianos, musulmanes, judíos, americanos, rusos, kazakos, uzbekos, polacos, rumanos, estadounidenses, españoles, canadienses, homosexuales, prostitutas, blancos, negros, hispanos, neoyorkinos, estadounidenses del sur, gordos, retrasados mentales, tullidos...

Si ha pensado, “los homosexuales”, acaba de ganar el premio Manchego al Radar Políticamente Correcto. Traduzco de un número atrasado la reseña en National Review, titulada “Borat's Missing Minutes of Fame”, que vale la pena reproducir aquí ahora que esta estrambótica cinta ha llegado a nuestras tierras:

[...] La ficha técnica indicaba inicialmente 90 minutos de duración, pero en el estreno el metraje se había reducido a 84. [...] Todo el proyecto estuvo a punto de ser abortado en plena post-producción cuando Daniel Todd de Dune Entertainment y Suzanne Smith de Everyman Pictures lanzaron un ultimatum a Charles y a Cohen [Sacha B. Cohen es el comediante que encarna a Borat; Larry Charles es el director de la cinta]: dos entrevistas debían desaparecer de la cinta si esperaban interesar a 20th Century Fox en su distribución. Dichas entrevistas tuvieron lugar en el contexto de la cabalgata [parade] del orgullo gay en Washington, DC. Uno de los personajes que entra en la suite de Borat es Daniel Boner, propietario de un sex shop en el West Side de Manhattan. El emprendedor cuenta entre risas cómo su casero quiso sacarlo del piso que tenía alquilado bajo tenancy-at-will en Tribeca y él llevó la cuestión a los tribunales simulando un caso de gay-bashing. La otra persona que entra en la suite de Borat es Travis Wilkinson, empleado de una firma legal en Alexandria [un suburbio de Washington] que habla sobre la utilización de las señas de identidad gays para avanzar la carrera laboral e inmunizarse contra las regularizaciones. Termina comentando: “Philadelphia es una de las primeras películas que pasan a los iniciados en la hermandad gay de Georgetown University. Es una gran experiencia didáctica.”

[NB: “tenancy at will” es un tipo de contrato oral, muy común en las áreas urbanas de EEUU, donde la duración del alquiler termina cuando una de las dos partes lo decide así; la única obligación consiste en avisar con 30 días de antelación]

Es decir, cuando se trata de inebriar a unos post-adolescentes en plena fiesta, hacer que protesten confusamente sobre la acción afirmativa y que firmen un documento de conformidad para emitir estas imágenes con la finalidad de que el americano típico parezca un racista, todo vale. Pero cuando se trata de mostrar la utilización ilegítima del sistema por parte de un grupo minoritario concreto, la distribución de la cinta se ve amenazada. Y eso viene de la Fox, que no es nada sospechosa de servir los intereses políticos de la izquierda.

Es, en mi opinión, un caso más de censura internalizada. Cuando el lobby gay estadounidense viene amenazando matreramente durante cuarenta años a quienes no creemos que la sexualidad sea una bandera, termina por crear en nosotros un complejo de culpa que embota la facultad crítica y nos fuerza a mirar para otro lado ante la aparición de cualquier contenido polémico.

Por eso yo creo que en realidad el señor Wilkinson no tiene que preocuparse de promover la política gay en su lugar de trabajo. En un raro chispazo de genio, Michel Foucault (esa primera víctima ilustre del SIDA) dijo que los individuos terminan por identificarse con las entidades vigilantes hasta tal punto que se identifican con el agresor internalizando un panóptico ideológico, y la actitud reprimida de los productores de Borat es un claro botón de muestra.” Es decir, que nosotros mismos nos ocupamos de hacer el trabajo del señor Wilkinson.

Ahora sólo falta que lo vean islamistas, nacionalistas y otras yerbas y que tomen buena nota. Por mi parte, yo sólo espero que, si la productora no los ha destruido, algún héroe encuentre esos minutos perdidos y los cuelgue en Youtube.


4 Comments:

Anonymous Anónimo said...

El problema no es que se haga un apelicula sobre el asunto sino que el asunto ocurra realmente.
¿O es que la Ley de Paridad no va a generar abusos?
¿O no hay mujeres que se inventan malos tratos para facilitar el divorcio?
¿O que en una querella sobre acoso sexual la acusada no tiene que probar nada?
¿O que una mujer puede abortar aunque tu no quieras pero, en caso contrario, si tiene el hijo le tienes que pasar pension aunque no quieras?

Trata de hacer una pelicula sobre eso...

5:32 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Las partes editadas de la cinta original de "Borat" van a aparecer en la próxima tirada en DVD de "Da Ali G Show" (un programa televisivo que Cohen tiene en UK).

4:41 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

"en un raro chispazo de genio..."

¿Usted sabe de lo que habla cuando menciona a Foucault? Ese es parte de su ideario y no una ocurrencia del momento.

10:52 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Pues yo había pensado en los judíos...

1:25 a. m.  

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